Sanidad publica un protocolo para la preparación de las piscinas frente al COVID-19

El documento, consensuado con las CCAA y el sector que gestiona este tipo de establecimientos, establece las medidas preparatorias necesarias para la apertura de las piscinas cuando así se establezca en función de las fases del Plan de transición hacia una nueva normalidad.
No hay evidencia de que el virus que causa la COVID-19 pueda transmitirse a las personas a través del agua en piscinas, jacuzzis o spas.
Las recomendaciones están centradas en la limpieza y desinfección adecuadas de las superficies de las zonas comunes y el respeto de las distancias mínimas de seguridad.

Aforo y control de accesos

Se propone como medida restrictiva de aforo al menos doblar la superficie por persona en los espacios al aire libre y triplicarla en los espacios cubiertos. Estas medidas son indicativas y dependiendo de la configuración de la piscina y de la zona pública podrán establecerse medidas más restrictivas para asegurarse el distanciamiento social.

Será el socorrista o el personal que designe el gestor de la instalación, el responsable de supervisar el número de bañistas en cada uno de los vasos y restringir los accesos a los mismos y de acuerdo con la legislación vigente en cada comunidad autónoma.

Para la entrada a la piscina se propone dibujar o colocar bandas en el suelo de recepción que marquen la distancia mínima entre personas de 2 metros para acceder el mostrador y a la entrada.

En el caso de que la barrera de acceso sean tornos es preferible tenerlos bajados o tocarlos con la ropa. Y, si la instalación lo permite, se recomienda utilizar una puerta de entrada y otra de salida para intentar evitar al máximo los cruces.

Más información:
https://www.mscbs.gob.es/gabinete/notasPrensa.do?id=4917